Víctimes del genocidi franquista. Ni oblit ni perdó: justícia

El acto ha sido organizado por la Asociación Pampaena de Escritores

El genocidio franquista en Valencia se tratará en Santa Rosa, La Pampa (Argentina)

Será el viernes 23 de octubre a las 20 horas en la sede de la Asociación Pampeana de Escritores (APE), C/. Víctor Lordi, 73. Santa Rosa. Se incluye una breve historia sobre la dictadura militar en La Pampa y la APE

dijous 22 d'octubre de 2009

Dictadura militar en La Pampa (1976)

En 1975 La Pampa estaba gobernada por el peronista José Regazzoli, líder del brazo político santarroseño del justicialismo. El jefe militar pampeano, el coronel Ramón Camps pudo emprender activamente la “lucha contra la subversión”. En La Pampa una provincia sin acciones armadas ni grupos radicalizados, el peligro para muchos estaba en los “ideólogos” y muchos docentes y médicos comenzaron a ser señalados por los sectores reaccionarios.

Entre noviembre y diciembre de 1975, militares, policías federales y provinciales comenzaron a arrestar a los marcados, entre ellos, profesores y alumnos de secundaria y de la universidad, así como médicos. También otros muchos fueron detenidos durante horas e interrogados, algunos de los cuales fueron trasladados a cárceles de máxima seguridad nacional, como Devoto, Resistencia o Rawson. Allí serían torturados o golpeados. Otros muchos, se vieron obligados al exilio para salvar sus vidas.

En diciembre de 1975, el coronel Camps se fue de la provincia y dejó el mando del destacamento de Toay al coronel Fabio Iriart, aunque antes de marcharse se preocupó de entregar la lista de los que serían detenidos más tarde.

Tras el golpe en La Pampa, asumió el gobierno en primer término el coronel Iriart para luego darle paso al general Carlos Aguirre Arrieta (1976-1978). En la localidad General Pico, se hizo cargo de la comisaría el capitán Oscar Cobuta quien ordenó de inmediato el secuestros de resistentes. En los días siguientes, muchas personas fueron detenidas, varias de las cuales denunciaron torturas por parte del grupo de tareas de la Subzonal 14.

El terrorismo de Estado se ejerció en este área marginal, mediante la detención ilegal y la tortura, la censura, las listas negras y la persecución. Estos grupos siguieron los objetivos que se habían propuesto las jerarquías militares: por un lado diseminar el terror entre los “sospechosos” o la oposición política; por el otro consolidar la imagen del orden entre los poderes que respaldaban al régimen y la población en general.

En la provincia funcionaban al menos dos centros de detención clandestinos “permanentes”: uno en la sede de la UR I, ubicada en la planta alta de la Seccional Primera. Algunas comisarías, sobre todo las de General Pico, hacían las veces de lugares donde eran retenidos los secuestrados hasta su traslado. También hubo otros centros de tortura “provisorios” o “temporales”. Al menos hubo nueve sitios donde se aplicaron tormentos, entre ellos el puesto de camineros de Jacinto Aráuz y en las comisarías de Catriló y Angil. Los tormentos y los interrogatorios servían para arrancar confesiones, declaraciones o datos dispersos que permitieran identificar nuevos “blancos” y otras veces con el solo propósito de infundir el terror.

Hubo dos casos en los que las detenciones clandestinas fueron colectivas. El 14 de julio de 1976 Jacinto Aráuz fue rodeado por militares y allanado el Instituto José Ingenieros. Sus profesores eran acusados de impartir “educación marxista”.Fueron secuestrados cuatro docentes y un vecino: Carlos Samprón, Ángel Álvarez, Luis Carlino, Víctor Pozo Grado y Samuel Bertón. Los cincos secuestrados fueron torturados en el puesto camineros de la Ruta 35 cercano a la localidad y pasaron varios meses y algunos hasta dos años en la Unidad Penal 4.

El día 10 de diciembre de 1983 la mayoría de los argentinos, amantes de la democracia y el progreso social, recibía la normalización Institucional de la República Argentina.

A los pocos días de asunir la presidencia, Raúl Alfonsín, firmó el decreto 158/83 que fue la base para sentar en el banquillo de los acusados a los nueve integrantes de las juntas militares que se sucedieron en el poder usurpado al pueblo argentino, entre los años 1976 y 19836, que costó la vida de muchos ciudadanos, asesinados por el terrorismo de Estado.

A los diez días de la normalización institucional, el gobierno del doctor Rubén Hugo Marín dicta el decreto 99/83 ordenando que se investigara la violación a los derechos humanos en el territorio de La Pampa. Bibliografía: Diario La Arena, viernes 24 de marzo de 2006 Autores: Norberto Asquini y Juan Pumilla

Víctimas pampeanas de la Dictadura militar de 1976

(imágenes extraída del diario La Arena, viernes 24de marzo de 2006, Pág.5)

La información utilizada para redactar el testimonio de cada una de las víctimas ha sido extraído del libro "La Dictadura Militar y su Incidencia en La Pampa". En este libro, el autor Marcelino Acosta utilizó la información brindada del expediente 3208/85, del Registro de la Jefatura de Policía.

Algunos testimonios:

Adriana CulzoniCarlos José SamprónDr. Luis Valentín CarlinoMaría Zulema ArizoSamuel Ezel Bertón

http://www.oni.escuelas.edu.ar/2007/LA%5FPAMPA/1309/

Asociación Pampeana de Escritores Una trayectoria de 25 años. 1983 - 2008

La Asociación Pampeana de Escritores cumplió veinticinco años de vida. Nació junto con el regreso de la democracia y configura el pensamiento colectivo, no sólo de los escritores de esta tierra, sino de un numeroso grupo de personas preocupadas por conocer lo propio y por promover desde la voz personal de la región la cultura nacional y popular. Sintetiza de ese modo natural con el hombre que hace sus cosas a partir del mandato soberano de la tierra, la necesidad de conocerla, amarla y protegerla para fundamentar esa relación que concreta, condiciona y comunica al hombre de la comarca. Esta Asociación no es producto de la casualidad, sino de la confluencia de infinitas intenciones que, desde la hondura de sus propios tiempos. transita una línea de pensamientos que abraza las sublimes banderas del hombre. El Club Universitario Pampeano se fundó en diciembre de 1981, y en 1982 comenzó a realizar actos, como por ejemplo “Homenaje a Violeta Parra”, “Homenaje a Pablo Neruda”, ocasión en la que concurrió a hablar del poeta su secretaria y biógrafa Margarita Aguirre. En 1983, en sus instalaciones, se convocó al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; su presencia en el movimiento pampeano de derechos humanos estimuló a los escritores que participaban de dicho movimiento a conformar una asociación de escritores. La APE se creó con la intención de llegar a tener características gremiales; es por eso que a su instancia se sancionaron las leyes de creación del Fondo Editorial Pampeano (Ley 804) y la de jubilación para los artistas que, cumplidos los sesenta años, no tuvieran ningún beneficio previsional (Ley 830).

Objetivos que se establecieron entre otros:

- Consolidar, defender y esclarecer el papel del escritor y del hombre o mujer de letras en general dentro del campo social de la provincia y la región.
- Promover los medios y sistemas para la difusión de la obra del escritor facilitando por vía cooperativa u otras la edición de sus libros.
- Proyectar la cultura provincial al ámbito nacional a través de encuentros de escritores, poetas y gente vinculada al quehacer de las letras.

- Establecer una verdadera identidad cultural. Teniendo en cuenta el vaciamiento de contenidos que conforman una cultura con perfiles propios, resultante de un proyecto de dependencia del país. Señalando como fundamental la afirmación de una raíz aborígen y la cosmovisión de los pueblos que conformaron los primeros asentamientos. Citamos como importante el documento de APE, del año 985, “Poblamiento y Cultura: apuntes para una indagación de la identidad cultural pampeana”. La problemática del marginamiento es asumida por precursores como Pedro Pico, y luego por los iniciadores de una literatura pampeana con identidad, tales como Adolfo Gallardou, cuyo seudónimo es “El Indio Apachaca”, Ricardo Nervi, José Escol Prado, Julio Neri Rubio, entre otros.

- Promover la integración provincial y regional en el campo de la cultura desde la perspectiva de los trabajadores, creadores o agentes culturales.

- Uno de los objetivos ha sido y es: la implementación y sostenimiento de la Ley Provincial nº 804, que creó el Fondo Editorial Pampeano, para la publicación de obras inéditas y la reedición de las agotadas, de los escritores pampeanos. Y de la ley nº 830 de jubilación equivalente a la Categoría 16 de la Ley 643, a trabajadores intelectuales y artísticos de nuestra provincia sin recursos económicos.

- Trabajar un proyecto cultural, inherente a la educación y la cultura con identidad nacional y latinoamericana. Este trabajo sobre un proyecto cultural, se reafirma en los últimos encuentros de las letras pampeanas, en dónde se abordó como temas centrales; el del 2004, sobre “El Alca y la cultura”; 2005, sobre “El deterioro de la palabra en el marco de la crisis cultural”; 2006, que debatió “Poesía y Cancionero”; 2007, sobre “Escritor/Sociedad/País”; y 2008, “Escribir desde la periferia en el siglo XXI: Trayectoria y perspectiva desde la APE en sus veinticinco años”.

- Sostener la realización (que lleva varios años) de talleres de lecto-escritura- Como así también diversas actividades culturales.

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