Víctimes del genocidi franquista. Ni oblit ni perdó: justícia

LA IGLESIA USÓ A ESCLAVOS DEL NAZISMO, ASEGURAN LOS ALEMANES

La cadena pública de televisión alemana ARD ha presentado en un programa documentos y testimonios que así lo prueban

dissabte 31 de març de 2007

La noticia fue difundida la noche del jueves por el programa informativo Monitor, de la cadena pública de televisión alemana ARD. El programa presentó documentos y testimonios que confirman la presencia de trabajadores forzados en monasterios del sur de Alemania.

La Iglesia Católica alemana reconoció ayer haber empleado eventualmente trabajadores forzados durante el Tercer Reich en algunos de sus conventos, al fijar su posición en medio de una polémica abierta por la difusión de un informe periodístico televisivo sobre el nazismo. Así lo informa hoy el diario agentino Clarin. La noticia fue difundida la noche del jueves por el programa informativo Monitor, de la cadena pública de televisión alemana ARD. El programa presentó documentos y testimonios que confirman la presencia de trabajadores forzados en monasterios del sur de Alemania. En el de la localidad de Ettal, por ejemplo, se habían alojado 19 prisioneros de guerra franceses, 16 trabajadores rusos y una pareja polaca con dos hijos, que eran obligados a trabajar en condiciones durísimas. En su descargo, la Iglesia Católica subrayó al mismo tiempo que se investigará caso por caso y descartó la utilización sistemática de prisioneros de los nazis. En una gacetilla, la Conferencia Episcopal alemana declaró que, según sus fuentes, simplemente "se brindó apoyo espiritual" a trabajadores forzados. Sin embargo, también reconoció que hubo prisioneros del nazismo trabajando en el monasterio de Ettal y subrayó que todos ellos recibieron una paga. La investigación de Monitor determinó que en ésta y otras casas de la Iglesia también los niños debían trabajar durante 13 horas por día y recibían un salario muy bajo o directamente ninguno. Una de las testigos de la televisión, la polaca Teresa Majewska, aseguró que los oficiales nazis llevaban familias enteras a trabajar al monasterio benedictino de Ettal. Lo mismo sucedió al parecer en muchos otros conventos y monasterios alemanes y también en parroquias. Ante las cámaras de Monitor, una testigo explicó que los seminaristas de la ciudad de Paderborn enviaban a los trabajadores forzados rusos y polacos a arar los campos. Las revelaciones sobre esos hechos del pasado surgen días después de que el gobierno alemán y empresas germanas aceptaran formar un fondo de US$ 5.000 millones para compensar a los trabajadores forzados que muchas de esas compañías usaron en su provecho durante el Tercer Reich (Ver Cómo se...). En declaraciones a la agencia de prensa católica K N A, el portavoz de la Conferencia Episcopal alemana, Rudolf Hammerschmidt, admitió que la Iglesia cometió "errores" durante el régimen nazi y también que hay "indicios" de que se utilizaron trabajadores forzados. Sin embargo, llamó a analizar "caso por caso" y aseguró que el tema será tratado en la próxima reunión de diocesanos alemanes, el 28 de agosto. Los obispos también discutirán si corresponde que la Iglesia Católica aporte al fondo de US$ 5.000 millones creado por el gobierno y el empresariado alemanes para indemnizar a los sobrevivientes del régimen de trabajos forzados del nazismo. En repetidas ocasiones, Hammerschmidt advirtió sin embargo que la jerarquía católica apoya desde hace más 15 años a eclesiásticos y laicos que fueron víctimas del nacionalsocialismo. También hay una institución católica, Maximilian-Kolbe- Werk, de ayuda a antiguos prisioneros de campos de concentración. "Estoy seguro de que los obispos asumirán la responsabilidad que corresponde a la Iglesia si se comprueba que se utilizaron trabajadores forzados en cantidades mayores", dijo Hammerschmidt. La semana pasada, la Iglesia protestante de Alemania -una de las dos principales del país, junto a la católica- admitió la existencia de un campo de trabajos forzosos dirigidos por 26 parroquias protestantes y dos católicas durante la Segunda Guerra Mundial. Las víctimas, en su mayoría prisioneros de los países ocupados por los nazis en el Este de Europa, eran utilizados para cavar fosas en los cementerios, para tareas de jardinería y en la agricultura. También se descubrió que entre 1943 y 1945, un centenar de personas prestaron trabajos forzados en la parroquia berlinesa de Jerusalén. "Lamentablemente también contrajimos la ceguera de la sociedad alemana frente al tema trabajos forzados", dijo el obispo protestante Wolfgang Huber. La Iglesia Evangélica aportará US$5 millones al fondo de compensaciones a los trabajos forzados. Algunos miembros de la cúpula católica piden seguir ese ejemplo.

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