Víctimes del genocidi franquista. Ni oblit ni perdó: justícia

VALENCIA YA BUSCA LA VERDAD

Se crea la Comissió de la Veritat para investigar las mayores Fosas Comunes del franquismo. TST-EL PUNT- Toni Strubell i Trueta. toni@strubell.cat

divendres 23 de febrer de 2007

El pasado 10 de febrero se creó en València la Comissió de la Veritat. Es una entidad con múltiples apoyos internacionales que se propone estudiar todo lo relacionado con las fosas comunes localizados en los dos últimos años en el cementerio de València. Listados hechos públicos recientemente por el Fòrum de la Memòria del País Valencià (FMPV) demostrarían que en estas fosas comunes fueron enterradas más de 26.300 personas entre el fin de la Guerra Civil y 1945.

La Comissió de la Veritat, en nombre al menos, recuerda la mítica Comisión de la Verdad y la Reconciliación, creada en Suráfrica a los pocos años de desaparecido el régimen de Apartheid. A aquella entidad se la ha considerado un componente crucial para la transición a la democracia en aquel país. En Argentina, El Salvador, Perú y Chile también fructificaron iniciativas populares similares, con logros desiguales, para denunciar las consecuencias de la represión ejercida por dictaduras militares. En el mundo democrático occidental, la gran excepción a la condena jurídica y moral de la dictadura militar sigue siendo el Estado español cuyos altos tribunales, paradójicamente, se han erguido en perseguidores eventuales de criminales de guerra suramericanos, mientras dejan en paz a los españoles.

En este sentido es significativo que el proyecto de Ley de la Memoria, que actualmente se debate en el Congreso de los Diputados español, no prevea anular las sentencias de muerte decretadas por el régimen franquista. Previsiblemente, tampoco prevé ningún tipo de sanción para los criminales del franquismo. Ni siquiera encomienda al Estado una responsabilidad especial en la labor de búsqueda de los desaparecidos. La Comissió de la Veritat se centra en el esclarecimiento de las fosas de València y pretende con ello ayudar a invertir estas dinámicas de conivencia con la dictadura militar. En este sentido cuenta con el entusiasta apoyo del hombre que promovió la Comisión de la Verdad surafricana, el arzobispo emérito de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu.

València: fosas con 26.300 víctimas

Sorprendentemente, no ha sido hasta los años 90 y la llegada del nuevo milenio que algunas asignaturas pendientes de resolver de la dictadura militar franquista se hayan ido planteando en serio. Ha sido entonces que expresiones como “fosa común”, “batallón de castigo” o “incautaciones” han ido haciéndose presentes en algunos medios de comunicación y en la percepción popular. En Euskal Herria han sido muy activas entidades como Ahaztuak 1936-1977, Geureak 1936 o las asociaciones navarras de fusilados en la guerra civil, con emotivas iniciativas como el monumento de Sartaguda. A nivel de Estado, se han creado entidades como el Foro por la Memoria o la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, que se dedicaron a la investigación de temas como el de las fosas. Muchos familiares de víctimas les respaldaban y lo pedían. Pero, en general, la administración seguía sin facilitar estas labores ni legislar sobre el tema.

Ahora, uno de los “descubrimientos” que por su dramatismo y enorme escala más puede ayudar a remover estos temas es el de València. Las cada vez más avanzadas concreciones sobre su contenido -están contabilizadas unas 26.300 víctimas enterradas- están siendo especialmente dramáticas y llamativas. Pero todo ha sido muy reciente. No fue hasta el invierno de 2005-06 que el FMPV pudo proceder a investigar unas informaciones que apuntaban que en el cementerio de València había enterradas muchas víctimas. “La enorme cantidad de muertos se explica” aclara Empar Salvador, presidenta del FMPV “porque València fue una especie de ratonera al final de la guerra con gente venida de todas partes que huía de los fascistas”. Muchos de ellos simplemente desaparecieron y nunca se ha hablado públicamente de ellos. “Las familias no lo denunciaban. ¿A quien lo debían denunciar?” apunta Empar.

Pero el franquismo, tan seguro como Hitler de su duradera victoria, cometió el fatal error de los prepotentes: guardó un registro donde quedaban inscritos todos los nombres de los enterrados, su punto de procedencia inmediata y la “razón de muerte”. Así se ha conocido la magnitud del crimen. A la hora de escrutinar estos registros, la labor de los expertos está siendo vital para analizar correctamente su contenido. Las causas de muerte, por ejemplo, contienen muchos eufemismos que disimulan su verdadera naturaleza. Muchos asesinados constan como víctimas de la “hematocefalia”, “choque traumático” o “asfixia por suspensión”, términos que los funcionarios franquistas solían usar para maquillar las muertes por palizas, disparos, ahorcamiento... Como lugar de procedencia se apuntan las múltiples prisiones que había en València, verdaderos mataderos de republicanos.

Un acto emotivo y brillante

El día 10 de febrero pasado se presentó en público la primera Comisión de la Verdad, precisamente para estudiar las fosas de València. A pesar de su carácter eminentemente popular, el acto destacó por el apoyo recibido por parte de personalidades internacionalmente reconocidas. Con un Palau de Congressos abarrotado (las invitaciones se habían agotado hacía semanas), el acto contó con las intervenciones, entre otros, de Federico Mayor Zaragoza, ex Secretario General de Unesco, Danielle Mitterand, de France Libertés, y -en video- de Desmond Tutú, Francesco Cossiga y Franco Frattini. El hecho de que éste último, vicepresidente de la Comisión Europa, haya aceptado la presidencia honorífica de la Comissió es especialmente significativo dado que el PP valenciano -partido con el cual está coaligado el suyo a nivel europeo- hace todo lo posible para obstaculizar las labores de la Comissió.

Pero no acaban aquí las lecturas más políticas de la noche. En este sentido fueron significativas las palabras de Federico Mayor Zaragoza que insistió que la unidad del Estado español no se podía basar en la fuerza. También fue objeto de comentario la observación hecha por Jorge Semprún, ex ministro socialista, que a través de una intervención en video insistió que el reconocimiento a las víctimas y la catársis que no habían sido posibles durante la Transición, ahora “estaban maduras”. El sentido general de las intervenciones era que se había de obrar sin ningún ánimo de venganza, sino simplemente con el ánimo de hacer justicia a las víctimas del franquismo, permitiendo que las familias conozcan la verdad y puedan acceder a un duelo efectivo por sus seres desaparecidos tantos años después. Se insistió que un proceso que había sido muy positivo en Suráfrica -país donde hoy la violencia política prácticamente ha desaparecido- también lo tenía que ser en el Estado español, donde la catadura moral del régimen franquista nunca ha sido puesta en tela de juicio por las mismas instituciones que fueron sus herederas.

Entrevista con Empar Salvador, presidenta del Fòrum per la Memòria del País Valencià e impulsora de la Comissió de la Veritat

Os ha sorprendido la repercusión que ha tenido el acto de creación de la Comissió de la Veritat?

La repercusión de la Comissió, aquí en Valencia, no nos ha sorprendido porque llevamos meses dando a conocer el horror que esconde el cementerio de Valencia. Nuestra lucha ha creado una corriente de simpatía y de expectación que abarca a muchas personas a pesar de haberlo tenido que hacer al margen de las instituciones por su falta de sensibilidad.

¿Cómo accedieron a esta información?

Todo estaba en la más absoluta clandestinidad. En el invierno de 2005-06, cuatro personas del Fòrum tuvimos acceso al registro de enterrados en diversas fosas comunes de Valencia y quedamos conmocinadas al encontrar 26.300 nombres de víctimas en los primeros años de la posguerra.

¿Cómo eran las fosas?

Son las fosas comunes documentadas más grandes del Estado español, incluso de Europa. Ocupan una superfice total de 41.020 m2. Cada fosa se divide en cuadros, numerados. Cada cuadro se divide en filas, numeradas. Entre fila y fila, cavaban el agujero, lo nombraban con una letra (ver fotografía de la fila “M”), en el que metían entre 6 y 9 personas, a veces incluso hasta 12.

¿Se podrá investigar el contenido de las fosas?

Ahora estamos en fase de estudio. El Jefe del Cementerio declaró en el juicio que no hay expedientes de exhumaciones y que las fosas nunca se exhumaron en su integridad. Calculamos que gran parte de ellas siguen allí. En muchos sitios se ven huesos en superficie.

¿Cuál ha sido la actitud del Ayuntamiento de Valencia?

Nefasta. Se ha empeñado en un intento desesperado de ocultar los hechos. Cuando empezaron unas obras para hacer nuevos nichos, empezaron a aparecer muchos huesos. Entonces transportaron en camiones 800 toneladas de tierra a Sagunt para venderla como tierra vegetal. Pero fueron descubiertos. Ahora la alcaldesa y dos concejales serán procesados por la sala de lo penal por estos hechos tan irrespetuosos con la memoria de los republicanos.

En http://www.nodo50.org/forumperlamem... se encuentra un listado de los enterrados en las fosas.

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